DESCUBIERTO Y CRÉDITOS

Cinco estaciones de distancia y nunca me igualará aunque ya me atrapó en cien cosas. Sin predicciones de ciclón o tormenta, pero tampoco sirve el parte del tiempo: no hay intervalos en realidad, solo relojes derramados en ficción. Derretimos y congelamos las agujas a capricho, cuando oscilan caricias en horas tardías de un sofá, cuando aplauden las hojas de los árboles en vientos muertos.

El nueve de septiembre de dos mil diecinueve, a las nueve y tres minutos se espera que un asteroide impacte contra algún punto en La Tierra. Pienso si no es casualidad tanta precisión quirófana espacial, como cuando nos encontramos en el mismo punto de la retina y leemos el pensamiento del otro. No será coincidencia haber concurrido en el mismo espacio de este universo, haber ocurrido los dos.

Vimos la tercera gran luna este marzo que es también luna de gusano, cuando se empieza a ablandar el suelo y las lombrices vuelven a frecuentar la superficie, el deshielo de un invierno que enfrió dos vidas bombea con afán. Construyendo en cada misión con voluntad benemérita, vivimos el proceso Lamarquiano de evolucionar a superior por tanteos espontáneos, unidos por un eslabón perdido que se encontró en nuestras manos.

Dos armas de instrucción masiva retándose con admiración para combustir mejor, quemar estigmas. Para fuego, ya consumamos con gasolina cerebral, fascinación por sinapsis alterna. Estampamos los besos vetados del cinema Paradiso, vaya a ser que prenda el negativo y se pierdan los labios sin guión. Cortamos minuciosos a diario dudas  y cosemos los ángulos exentos de curva para no salir por la tangente, no sea que quedara el reparo más adentro de los senos. Como el apuntador de una concha, en obras improvisadas, susurramos la respuesta en silencios cómodos.

Encenderemos la luna cuando haya sombras en el gesto, prometeremos por el rito de los cocos no dejar de hacernos reír, tendremos un hierro candente a mano para cauterizar las heridas infringidas, alquilaremos un dragón para que lo encienda. Contrataremos un topógrafo para colocar las baldosas amarillas y caminar juntos hasta la ciudad más verde, seguiremos lacerando con agudas lenguas y bisturís romos.
Gritaremos fuego en teatros, nos alimentaremos con abrazos como cebo vivo, nos haremos traer atrapasueños por nuestros propios miedos, estiraremos la cornucopia de un espejo para convertirlo en biselado, nos inscribiremos en un programa de protección de postigos para escondernos del mundo, mataremos fantasmas perpetrando atentados contra desvelos.

Daremos la vuelta a todo el refranero buscando la lógica del absurdo entre pecho y espada con un ombligo en el que pernoctar. Con alas propias y sin aviones inventaremos más escenas con terminal feliz.

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1 comentario

  1. “Estampamos los besos vetados del cinema Paradiso, vaya a ser que prenda el negativo y se pierdan los labios sin guión.”…me encanta

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