CUÁNTO CRECIENTE

Hace solo unos días han descubierto la parte más desconocida de la luna y ya nunca más tendrá una cara oculta. He comprobado qué es interés crudo desde un hombre y ya nunca más volveré a decir que no existe.
Almuerzo abrazos en su pecho y nos comemos perversos. Es extrañamente familiar, el leer en las líneas de sus ojos que palpita lo mismo que cimbrea mi sien. LLegamos al principio a una conclusión: que nos conocemos de otras vidas y sin final ni fin, queremos seguir viajando en el tiempo, conduciéndonos por la misma carretera, sin más desenlace que recorrer camino.
Como naúfragos de este terremoto que es la vida, damnificados en asuntos coronarios, somos supervivientes de otros personajes. A veces, nos dejamos llevar por las ilusiones de un melodrama fantástico basado en hechos reales y otras, nos rendimos a Elvis casándonos en Las Vegas como un peaje.
Un pasado que no nos quiso unir para seguir aprendiendo el método por separado y ensamblarnos más tarde en un hambre parecida.

Después de visitar al forense como médico de cabecera, de suicidarme varias veces al día, estoy más viva que hace años. He sido capaz de convertirme a sus besos en mi apostasía, de ser admiradora de sus huesos en mi hambre.

Cauterizó mis llagas con un par de libros y el dibujo de nuestra primera acampada. Hubo presentación en suciedad de sus mejores películas, por acabar en el suelo como carne derramada. Fabricamos cantidades industriales de saliva para poder pasar las hojas de todos nuestros libros.

A la fuerza, por gravedad y por corrientes de convicción, en piel, somos placas tectónicas que chocan, se contraponen, se frotan, cambian de posición a arriba y abajo en cada asalto, en cada temblor. En las sacudidas me quedo a dormir en su ombligo por si acaso esa esfera fuera el espacio imperfecto que tanto busqué. Mientras, él une mis lunares pespunteando los números para obtener la figura que tanto desea.

Fabricamos submarinos con telas de sábanas y nos alojamos en el otro como estancia de lujo. Despejamos la equis de todos nuestros empates en una quiniela continua, apostando a ganar por igual.

Me pregunto si será él incendio para mí. En el pasado creí que algunos prendieron, pero ahora entiendo que fueron provocados, ardió pronto y quemó rápido, arrasó como papel que se reduce a la nada. En llamas, quiero encender y perforar su madera, crepitar su resina y abrasarnos.

A diario, continúa tras la manta de su cámara frente a mí, por si pudiera robarme también el alma. En horizontal y tras una pequeña muerte, resucito para relatar mi propia autopsia, para legar que es él lo que quiero que me pase próximamente y después. Sin notario, normas ni mandamientos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s